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Alimentos que no caducan


Diseñan en EE.UU. un sándwich no perecedero, pensado para que dure un mínimo de dos años sin que se alteren sus propiedades organolépticas

Un poco más pequeño y más plano que los habituales. El nuevo sándwich, diseñado por expertos estadounidenses, pretende ser un paso más en la adecuación de la alimentación a situaciones extremas, como es el caso de expediciones espaciales o de montaña. La tecnología ha tenido que ponerse al servicio de la producción de alimentos para facilitar la alimentación de astronautas, montañeros y, ahora con el nuevo sándwich, de militares. El objetivo es conseguir una alimentación similar a la que se podría llevar en condiciones normales, sin que las situaciones extremas pongan en peligro la salubridad de los alimentos.

El nuevo sándwich contiene carne, queso, lechuga y pan de harina. La vida útil de este producto es la gran novedad: se mantiene fresco durante dos años, sin necesidad de tener que conservarse a temperaturas de refrigeración. Este nuevo alimento forma parte de las denominadas "comidas listas para consumir" (MRE, Meal Ready o Eat), conocidas así en Estados Unidos.

Para que un alimento se estropee necesita agua y oxígeno. Por ello, para desarrollar este tipo de productos, se elimina el agua. Uno de los principales problemas de esta eliminación, el mal sabor, se supera mediante técnicas de conservación para "bloquear" la humedad, en un recipiente hermético con azúcar. Así se consigue que, aunque el sándwich es un poco más pequeño que los convencionales, el contenido es el mismo pero mantenido en un ambiente seco.

Agua, humedad, oxígeno y pH

Elaborado en el Centro de Investigación, Desarrollo e Ingeniería para los Soldados de Natic (Massachusetts), la clave del nuevo sándwich está en controlar el pH, la actividad del agua, la humedad y el oxígeno. Se han mantenido las condiciones de humedad necesarias sin que estas se conviertan en un caldo de cultivo para las bacterias patógenas, que tienen en el agua una gran aliada. Para ello, se ha tenido que crear un ambiente hostil para los microorganismos, con el uso de miel, azúcar y sal y un envase al vacío, es decir, que absorba el oxígeno, otro gran "amigo" de las bacterias.

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Fuente: Eroski Consumer