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El Gobierno regula el comercio de sal y su contenido mínimo en cloruro sódico


El BOE publica hoy la modificación de la reglamentación técnico-sanitaria.

El Gobierno ha modificado la reglamentación técnico-sanitaria para la obtención, circulación y venta de la sal y salmueras comestibles en el que establece las denominaciones de los distintos tipos de sal y el contenido mínimo en cloruro sódico. Este Real Decreto 1634/1983, de 14 de noviembre, publicado hoy en el Boletín Oficial del Estado (BOE) modifica otro anterior de 1983 y recoge que no existe una normativa armonizada en la Unión Europea sobre la sal y salmueras comestibles. No obstante, precisa que sí son aplicables diversas disposiciones comunitarias de carácter horizontal, relacionadas con alimentos en general, que no inciden en la denominación ni el contenido de cloruro sódico de la sal.

La actual norma española, que entra en vigor mañana, exige a la sal un contenido mínimo en cloruro sódico del 97 por cien. Sin embargo, en el mercado comunitario existe una sal marina, para uso directo del consumidor final, con un contenido ligeramente inferior en cloruro sódico, debido al proceso de obtención y elaboración, procedente, fundamentalmente, de salinas con trazado tradicional y obtenida con artes no industriales. Esta sal marina, con un contenido mínimo de 94 cien en cloruro sódico, está contemplada en la legislación de los países vecinos, Francia y Portugal. Su inclusión en la normativa nacional permitirá a la sal obtenida en España competir en igualdad de condiciones para ese tipo de sal, además, contribuirá al mantenimiento y desarrollo de las salinas no industriales, con los beneficios medioambientales que conllevan estas explotaciones. Así, define la sal marina como la procedente de la evaporación del agua del mar. Si se obtiene exclusivamente por la acción del viento y del sol, recogida a mano y lavada solo en el cristalizador, sin la adición de ningún ingrediente, se puede denominar "sal marina virgen". Cuando la capa flotante de la sal cristalizada en la superficie del agua de los cristalizadores, formada exclusivamente por la acción del viento y del sol, se recolecta manualmente y sin lavar ni añadir ningún ingrediente, se puede denominar "flor de sal". En lo que se refiere a la sal refinada dice que es la sal gema, la sal de manantial o la sal marina, excepto la sal marina virgen y la flor de sal, purificada por lavado o también por disolución seguida de cristalización, aunque si esta cristalización se lleva a cabo al vacío se denominará "sal vacuum". Respecto a los cristales blancos, inodoros, solubles en agua y con sabor salino franco, excepto la flor de sal que tiene sabor salino no franco, añade que los granos de la flor de sal -cuyo gránulo debe ser inferior a los 3 milímetros- son fácilmente disgregables y rompibles por simple presión de los dedos. La normativa insiste en que el contenido de cloruro sódico no debe ser inferior al 97 por cien de la materia seca, con exclusión de los aditivos, a excepción de la sal marina virgen y la flor de sal que puede contener como mínimo un 94 por cien. Detalla que para la sal marina virgen y la flor de sal el defecto en cloruro sódico no será consecuencia del aumento de los residuos insolubles. En la norma se destaca que, no obstante, estos requisitos no se aplicarán a los productos legalmente fabricados o vendidos de acuerdo con otras especificaciones en los otros Estados miembros de la Unión Europea. Tampoco a los productos originarios de los países de la Asociación Europea de Libre Comercio, partes contratantes en el Acuerdo del Espacio Económico Europeo, ni a los Estados que tengan un acuerdo de Asociación Aduanera con la Unión Europea.

Fuente: Agroinformación