El CTNC impulsa nuevas tecnologías de conservación para responder a la demanda de alimentos más saludables, seguros y sostenibles

 

 

Los hábitos de consumo están evolucionando y, con ellos, también lo hacen las necesidades de la industria alimentaria. Cada vez más consumidores demandan conocer el origen de los alimentos que consumen, así como los ingredientes utilizados en su elaboración, apostando por productos más saludables, naturales y con una mayor vida útil.

En respuesta a estas nuevas exigencias del mercado, el Centro Tecnológico Nacional de la Conserva y Alimentación (CTNC) continúa reforzando su actividad en el desarrollo, validación y optimización de tecnologías avanzadas de conservación alimentaria que permiten mejorar la calidad de los productos, aumentar su seguridad y reducir el impacto ambiental de los procesos.

La innovación aplicada a la conservación de alimentos se ha convertido en una herramienta clave para ayudar a las empresas del sector a mantener su competitividad, ofreciendo soluciones que permiten prolongar la vida útil de los productos minimizando las alteraciones sobre sus propiedades nutricionales y organolépticas.

Para ello, el CTNC trabaja en la mejora de los procesos de conservación tradicionales mediante la incorporación progresiva de nuevas soluciones tecnológicas y el diseño de materiales más eficientes y sostenibles. Este enfoque contribuye a preservar mejor las características originales del alimento, incrementar la seguridad alimentaria y avanzar hacia modelos productivos con menor impacto ambiental.

Entre las tecnologías en las que el CTNC cuenta con experiencia destacan los procesos de conservación aséptica, las altas presiones hidrostáticas (HPP), la luz pulsada ultravioleta, la radiofrecuencia, el calentamiento óhmico, el uso de fluidos supercríticos y la aplicación de ultrasonidos en procesos alimentarios.

Además del desarrollo tecnológico, el Centro pone a disposición de las empresas servicios especializados orientados a garantizar la eficacia y seguridad de los procesos de conservación, entre los que destacan:

  • Validación de tratamientos de conservación, incluyendo tecnologías térmicas, físicas y químicas.
  • Realización de estudios de penetración de calor y análisis de otras propiedades críticas involucradas en los procesos de conservación.
  • Optimización de procesos para mejorar la eficiencia y reducir el impacto sobre la calidad final del producto.
  • Asesoramiento técnico para la implantación de nuevas tecnologías en entornos industriales.

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